sábado, 10 de enero de 2015
Reflexión de Johann Wolfgang von Goethe
“A propósito de todas las iniciativas, hay una verdad elemental cuya ignorancia mata innumerables ideas y espléndidos planes: en el momento en el que uno se compromete de verdad, la Providencia también lo hace. Toda clase de cosas comienzan a ocurrir para ayudar a esa persona, cosas que sin su previo compromiso jamás habrían ocurrido. Todo un caudal de sucesos se pone en marcha con aquella decisión ayudándole por medio de incidentes inesperados, encuentros insospechados y ayuda material que nadie hubiera soñado que pudieran ocurrir. Si sabes que puedes, o crees que puedes, ponte en marcha. La audacia tiene genio, poder y magia.”
miércoles, 3 de diciembre de 2014
RÍO JUNJUMIA
RÍO
JUNJUMIA
Coloso
monstruo calcáreo
por los
prehistóricos océanos invocado,
abres tus
fauces de enhiestas cumbres dentellantes
y en tus
simas devoras a las almas errantes
¡ah del
abismo, aquí voy
entre la
ventisca aquí desciendo,
por tus
desfiladeros imposibles
hacia la
boca del infierno!
Fuente fotografías: Cienfuegos & Gusteguerra espeleologia
GMA
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Picos de Europa
lunes, 24 de noviembre de 2014
NADIUSKA
¿Sensual, verdad?, como un leopardo de Dante en la espesura, Nadiuska, la "rusa".
Pero Nadiuska era mucho más que un
bellezón de origen ruso.
Era la diva por antonomasia, el
icono erótico de referencia del destape de los años ochenta españoles. Una musa, una femme fatale del oriente cuya voluptuosidad rendía la ya débil
adherencia a la vieja España, pulcra y santurrona, de toda una generación de
hombres españoles.
Y es que el destape supuso el resquicio por el cual se desbocarían los pruritos impensables del hombre ibérico, tantos años reprendido por su contumaz inclinación al pecado; pero Nadiuska era mucho más que eso, no era sólo un personaje femenino más que bailoteara la oda a la obscenidad que se suponía que era el progreso tras la negación religiosa de lo erótico, ella era una artista cuyo don y poder residía simple y llanamente en su cuerpo, infinita fuente de adjetivos y alabanzas.
Algo tienen las rusas, digo yo. ¿Acaso no son las mujeres más bellas del mundo?
Algo tienen las rusas, digo yo. ¿Acaso no son las mujeres más bellas del mundo?
Interpretó a la madre de Conan en la película de Arnold, fulminó almas y corazones en el mundo del alto standing, y ocupó turbadoras portadas de revistas.
Para obtener la nacionalidad española se le tramó un matrimonio con un indigente subnormal al que pagaron 3.000 ptas. por la pantomima. Amarga ironía.
Juguete roto en el olvido, terminó
sus días de artista totalmente arruinada, económica y mentalmente. Se la vio en
la calle, malviviendo, vagabunda y solitaria, perdida en la nostalgia y manía
de un mundo que ya no le pertenecía.
La diosa de sangre rusa cuyas
carnes susurraron mundos jamás atrevidos por el macho ibérico de entonces,
había dejado su impronta en la cutre revolución sexual de España para pasar
directamente al olvido. Aún peor, a la cuneta.
Tras su paso por varios centros
psiquiátricos (llamadles manicomios si eso da más siniestro lirismo a su fatídica
historia de caída), Nadiuska pasa sus días en un centro religioso a cargo de
unas monjas. El ocaso de una diosa, que diría alguno del Sturm und drang.
Apuntaba Juan José Alonso Millán (dramaturgo español): "Decir que
Nadiuska era hermosa es una bobada. Era de otro mundo en el que la belleza,
comparada con Nadiuska, es una anécdota de rango inferior".
Y no era para menos, algo de sobrenatural tenía su mirada irrepetible.
GMA
domingo, 23 de noviembre de 2014
martes, 18 de noviembre de 2014
El despertar de Europa
Alba Europa de las luces,
del molde grecolatino
con el rostro del gran Pallas,
te veo tan distorsionada...
¿que es aquesta abominación,
barbarie sobre tus gentes?
¿do tus ilustres
tu sabia mente?
torres podridas de Babel
hacia el cielo centroeuropeo,
serpientes por nuestro jardín
envenenando tu alto alma,
...auténticas víboras
temibles áspides...
tanto nativas
como foráneas...
En este negro atardecer
jóvenes españoles seremos
nuevamente tus guardianes,
mas los traidores e ignaros
no hablarán bien de nosotros,
que ya disponen cruces
que ya preparan su Gólgota...
¡Oh vieja España, aquí un poeta
aquí un vigía, sigo guardián
de tu mundo ya perdido,
y no podrá por jamás
doblegarme de esta época
su inmundicia y su vacío!
Despertaré la raza
la caza,
brillará España
o arderá en un mundo sin pasión
ni alma
ya por siempre frío!
Caro al Hades, digo, alma de acero,
el despertar de nuestros pueblos...
GMA
lunes, 6 de octubre de 2014
Mirana - Dark Ride
Los años 80. ¿Recuerdas aquel Mieres?
Faust, New Yubana...
Aquellos Domingos tremendos en el atardecer de hojas secas de otoño y castilletes en el horizonte,
por las grandes calles que paralelas discurrían por la ciudad en el camino hacia valles do habitaban otros mundos ajenos a aquel despertar urbano moderno...
Los cubalibres, las risas, el optimismo de una época que nacía próspera,
la época de los papeles y las oficinas y barriadas grises donde se abría paso el colorido marketing norteamericano, las nuevas modas que ya no entendían los viejos...
Y las agujas. Y la terrible enfermedad. Las sombras del Bilbao punk reverberando.
Yo sentía algo cuando llovía en invierno y uno regresaba de aquellos bares atestados de jóvenes embriagados, con sus tejanos y peinados Cindy Lauper, su desconocimiento de un mundo que reía aún en deriva.
Sentía un latir del viejo mundo, acompasar un nuevo ritmo de algo extraño que todos protagonizábamos.
Todo pasaría y todos serían adultos aburridos que suspirarían pensando en esto.
Pero ella sigue ahí. Por ahí. Ahí.
Sí.
La vampira.
Ah, cuánto te echo de menos.
Recorro en el Recollo el alto de San Tirso y veo esos bosques verdes, esa interminable sucesión de colinas arboladas salvajes, y en el fondo los castilletes, el Terronal y las escombreras abandonas, asoma Mieres, y la lágrima por un mundo perdido recorre mi mejilla.
La vampira. Ella.
Ahí.
Sigues oliendo a lo que olía en el aire por las barriadas de Santa Marina cuando regresaba a un "hogar".
viernes, 3 de octubre de 2014
Subida a Vega Urriellu con El Chalanin
SUBIDA A LA VEGA DE URRIELLU
Finales de Septiembre del año 2014.
Esta vez el objetivo del Chalanín era saldar una cuenta pendiente con un
gigante rocoso de los Picos de Europa, ampliamente conocido como uno de los
símbolos de Asturias: el Pico Urriellu. Y es que como asturianos que somos, qué
menos que conocer como mínimo la ruta a la base del moloso calizo que tanto
gusta de tornar en espectaculares cromatismos anaranjados.
El día no daba lugar a expectativas
muy halagüeñas, con una mañana anubarrada y de intercaladas lloviznas. No
obstante, los chalaninos persistimos en acometer la jornada de montaña que nos
esperaba en aquel reino de caliza desnuda.
Helios, Aroa, Iván, Malio, Carmen,
Eloy, Ángela, Efrén padre, Fifi, Florent, Pili, Jorge y Milio integramos el
grupo de subida a la base del Urriellu.
Llegamos a Sotres desde Puente
Poncebos por la carretera que remonta paralela a la cabecera del Duje, y en el
lugar conocido como “la curvona”, después de reunirnos en Sotres con Malio y
Carmen y hacer los preparativos de la ascensión, nos dirigimos por una pista
hasta “los invernales del texu”, una hermosa ladera jalonada de antiguas
caserías y establos, algunos ya en ruinas. Aquí podemos contemplar la placa
caliza de la formación Picos de Europa asomando y montando sobre la ladera de
cubierta vegetal.
Seguimos ascendiendo en coche y
cruzamos al otro lado, teniendo enfrente y sobre los invernales del Texu las
Picas del Jou Sin Tierre. Continuamos hasta Pandébano donde dejamos los coches,
y comenzamos a caminar por la vertiente este de la majada, acumulando un gran
desnivel ya en estos pasos primerizos.
El perro de aguas y el border
collie que nos acompañaban se perdían y aparecían repentinamente en la densa
niebla de los primeros tramos de subida. Todos éramos partícipes en la
suposición de que, de seguir así el día, nos íbamos a ir de Picos sin ver al
protagonista pétreo que era el Urriellu.
Vamos dejando atrás la Majada de La
Terenosa, ya a 1.300m, (donde se
encuentra un albergue), encontrándonos con frecuencia grupos de montañeros o
solitarios caminantes que bajaban del refugio.
Si bien el camino es relativamente
ancho, en Vallejo hay que tener precaución, pues la caída que hay a un lado de
la senda es acusada y con frecuencia cruzada por regueros que, apuesto, son
auténticas torrenteras en invierno.
Con la canal de Camburero al fondo,
muy abajo allí en el área de Bulnes, nos asomamos al Jou Lluengu, la última
parte de la ruta. Por fortuna, el día fue abriendo y si bien no hubo muchos
claros (en realidad mucho mejor sin ser castigados por el sol) las nieblas se
desasieron de las cimas y nos dejaron ver, a intervalos, las impresionantes
montañas circundantes.
Hay una parte en el camino, antes del
Jou Lluengu, en que el camino pasa por encima de una cavidad kárstica
sobreexcavada en la misma roca, formando una pequeña cueva atravesada por un
canchal de piedras. Apuntamos, también, la presencia de llamativas y perezosas
“sacaberas”, o salamandras, en el camino.
Superando los zigzags que conducen
a la base del Urriellu, nos dispersamos según la forma física de cada uno y
vamos llegando, mientras hacemos paradas para contemplar la cima reina, al
refugio del Urriellu.
Allí, a los pies de la bestia dolomítica
que surgió de las profundidades marinas de hace millones de años y elevada por
la orogenia Varisca y Alpina para ensombrecer la vanidad del hombre, una
inmensa calma sotierra las conversaciones superfluas para devolvernos a la mera
contemplación de un paisaje sobrecogedor.
Tuvimos suerte, al menos los
primeros en llegar, pues un fuerte aguacero se desató apenas nos dispusimos a
una frugal comida de bocadillos en los bancos del refugio. Después, fugaces
rayos de sol y hasta arco iris incluido, para una mejor fotografía en la
montaña.
Hicimos unas fotos de grupo a unos
jóvenes montañeros alemanes y estos nos devolvieron el favor sacándonos una
foto grupal que quedará como recuerdo del día que los chalaninos ascendieron a
la base del Urriellu.
El infatigable border collie de
Helios lideró la bajada del grupo, tal y como había hecho en la ascensión.
En Sotres, tras tomar unos cafés y
hablar con el propietario del bar sobre la raza y los tamaños de las vacas
asturianas, nos despedimos satisfechos por la ruta hecha y dejamos atrás,
sumiéndose en las frías sombras, el incomparable paraje de Picos de Europa con su
torre vigía, el Urriellu, y su leyenda en el alpinismo.
Cronista: Guillermo Méndez Álvarez
jueves, 28 de agosto de 2014
La pequeña Edad de Hielo: el Jou Negro
La pequeña Edad de Hielo: el Jou Negro de los Picos de
Europa.
Dentro de un período de calentamiento global progresivo que
empezó hace más de 30.000 años, durante el último milenio el clima del
Hemisferio Norte ha tenido oscilaciones apreciables.
En la época medieval hubo
una etapa con temperaturas relativamente cálidas que fue seguida, entre 1580 y
1850, por otra mucho más fría, conocida como la Pequeña Edad de Hielo (PEH), en
la que la temperatura descendió entre 1ºC y 2,5ºC.
Los efectos del PEH quedaron
ampliamente documentados en toda Europa, ya que numerosas aldeas de los Alpes y
Escandinavia sufrieron grandes perjuicios al ser invadidos sus pastos y tierras
de cultivo por el hielo de los glaciares.
Otras zonas montañosas, como la
Cordillera Cantábrica, que en esos momentos ya se encontraba deglaciada,
volvieron a desarrollar pequeños glaciares.
Habitantes de la zona, viajeros y
naturalistas de la época conocieron los glaciares y los grandes neveros que se
formaron y algunos de ellos dejaron constancia de su existencia en dibujos y escritos.
Hay, incluso, fotografías de finales del siglo XIX, cuando este período frío
estaba llegando a su fin, que muestran un recubrimiento nival mucho más extenso
que el actual.
Las primeras referencias sobre la existencia de glaciares en
los Picos de Europa coinciden con el final de la Pequeña Edad de Hielo y fueron
hechas por Casiano de Prado (1856) y el conde de Saint-Saud (1892) para
describir el nevero del Llambrión y el situado al norte de la Torre de Cerredo.
Además de estos, Penck cita en 1897 pequeños glaciares al norte de Torre Santa
y de la Torre de Santa María, en el Macizo Occidental.
JJ González Suárez, a finales del siglo XX, en un ascenso a
la Torre de Cerredo en Septiembre de 1992, observó cómo una disminución de la
cubierta de neviza había dejado al descubierto una masa de hielo azul
estratificado en un lateral de la pared posterior del circo del Jou Negro.
La exploración posterior de otras zonas, consideradas como
favorables, confirmó la presencia de hielo glaciar en diversos lugares del
Macizo Central (principalmente en el circo noreste del Llambrión y de la Torre
de la Palanca) y también en el Macizo Occidental.
Estas masas de hielo glaciar, que a causa de sus reducidas
dimensiones caen en la categoría de heleros, se encuentran en zonas con escasa
insolación. Es muy probable que durante la PEH haya habido más zonas con
pequeños glaciares, pero de todos los heleros actuales de los Picos de Europa
el más importante en extensión y en espesor de hielo es el del JOU NEGRO.
Situado entre los 2.315 y 2.200 m de altitud, el helero del Jou Negro ocupa una
depresión glaciokárstica abierta hacia el noreste y bordeada, de oeste a este,
por el Pico de Los Cabrones y Las Torres de Cerredo y de Labrouche,
especialmente protegida de la insolación.
A la alimentación de este glaciar, que por su altitud y
orientación se encuentra en una zona muy favorable para la acumulación y
permanencia de la nieve, han contribuido las escarpadas paredes que lo rodean,
fuente de frecuentes avalanchas de nieve.
Habitualmente se encuentra recubierto
por espesores variables de nieve y neviza, y nunca queda totalmente al
descubierto debido a un recubrimiento de derrubios que en parte lo protegen de
la fusión.
La existencia de siete pozos verticales o molinos –seis de los
cuales se extienden hasta el sustrato rocoso- localizados en la zona frontal,
de menor pendiente, permite medir directamente el espesor, de entre 14,3 y 7,5
m, con un volumen total de hielo de unos 200.00 metros cúbicos.
Las aguas de fusión se sumen por los molinos esculpiendo sus
paredes verticales y haciendo más visible la estratificación, con alternancia
de bandas de diferentes tonos, una de las características del hielo glaciar.
La mayoría de los glaciares de montaña empezaron a retroceder
a mediados del siglo XIX y continuaron haciéndolo durante el XX, pero la
velocidad de retroceso aumentó considerablemente en los años 90 de este último
siglo, debido, sin duda, al aumento reciente de las temperaturas, acelerado a
escala global desde 1950.
Los modelos climáticos proponen diferentes escenarios para el
siglo XXI pero, incluso basándose en los datos más conservadores, se espera un
ascenso en la línea de nieves perpetuas que provocará la fusión completa del
hielo glaciar de los Picos de Europa en unos pocos años…
Fuente: Adrados P.E.
Fuente: Adrados P.E.
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